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El paciente crónico ante la crisis de medicamentos y alimentos

No es un secreto para nadie que Venezuela está pasando por momentos duros en relación al acceso a medicamentos y alimentos desde hace algún tiempo, situación esta que se ha agravado en las últimas semanas donde ya no sólo es complicado conseguir medicamentos muy especializados (antineoplásicos, anestésicos) sino incluso los medicamentos de uso más común, entre ellos los antihipertensivos y las medicinas para la diabetes.

La situación se torna cada vez más complicada conforme los pacientes crónicos (en especial aquellos que sufren hipertensión arterial y diabetes) agotan sus reservas personales de medicamentos; en este sentido es importante señalar que tratándose de condiciones crónicas usualmente los pacientes tienen no sólo la cajita de medicinas que están usando en casa sino dos oVenezuela. Crisis de Alimentos y Medicina tres más (según sea el caso) para evitar quedarse inadvertidamente sin tratamiento, siendo esta reserva individual de cada paciente la que ha paleado (al menos en parte) el problema pero … se agotan las reservas individuales y cada vez más y más personas se quedan sin tratamiento y se vuelcan a la calle en busca de los fármacos de los cuales depende su vida.

Ante esta dura realidad, ¿es posible hacer algo?

La respuesta es un rotundo SI ya que aún cuando es cierto que estos medicamentos son imprescindibles y se debe tener garantía de acceso a los mismos por parte de cualquiera que lo necesite, al combinarlos con otros métodos de tratamiento se incrementa su efectividad y se reduce la dosis diaria necesaria, incluso en algunos casos se puede omitir totalmente la farmacoterapia.

Ciertamente muchos estarán pensando que las opciones son ir a la medicina herbolaria, las cataplasmas y las infusiones que ya son parte de la historia de la medicina allá por el siglo XIX y en la actualidad sin mucho valor terapéutico pero veamos un poco las guías de tratamiento actual de diabetes e hipertensión arterial.

En ambos casos el primer eslabón de la cadena de tratamiento es  “Cambios en el Estilo de Vida” 

¿Qué significa esto?, de manera resumida significa: 1- Dieta sana, 2- Más ejercicio, 3- Menos sedentarismo y 4- Reducción de factores de riesgo (tabaquismo entre otros)

¿Cuántos pacientes lo hacen? … lamentablemente menos del 20%

La razón estriba en que es mucho más fácil tomar una, dos, tres o incluso más pastillas al día que modificar un hábito (así estemos conscientes de que es algo malo para nosotros).

Ahora bien, ¿se puede prescindir de los medicamentos?; ¡De ninguna manera! pero ciertamente podemos reducir la dosis necesaria y el consumo con estrategias tan simples como reducir la cantidad de carbohidratos refinados en la dieta y caminando entre 20 y 30 minutos al día.

En este punto es importante resaltar que los cambios en el estilo de vida son una recomendación universal (aplicable tanto en Venezuela como en cualquier parte del mundo) cuyo objetivo es hacer La hipertensión se puede controlar con ejercicioque el paciente sea lo menos dependiente posible de los fármacos (en ningún caso se sugiere “consumir menos para que alcance para más”), en este sentido varios estudios han demostrado que en pacientes con hipertensión clase I tan sólo reducir la cantidad de sodio en la dieta a menos de 2 gramos por día e incluir una rutina de ejercicios diaria de 30 a 45 minutos, fue suficiente para reducir las cifras de tensión arterial hasta en 30% respecto al valor inicial.

Sin duda alguna un resultado muy alentador si se considera que la mitad de los pacientes no requirió tratamiento antihipertensivo mientras se mantuvieron los cambios en el estilo de vida mientras que aquellos que volvieron a sus esquema habituales de alimentación inadecuada y sedentarismo rápidamente presentaron nuevamente niveles de tensión arterial elevados que requirieron tratamiento con drogas.

Todas las evidencias apuntan que los pacientes crónicos se benefician del ejercicio y una dieta adecuada (que no necesariamente debe ser onerosa) y en Venezuela dada la coyuntura con los medicamentos nos hemos visto forzados a apoyarnos cada vez más en la primera línea de las guías de tratamiento:  Cambios en el estilo de vida.

Hay que insistir en que esta no es la panacea y que incluso con un cambio radical en la alimentación y el nivel de actividad habrá quienes aún necesiten complementar su tratamiento con los fármacos, la diferencia está en que seguramente aquellos que opten por incluir una dieta sana y una rutina regular de ejercicios necesiten menos cantidad de fármacos (esquemas de una o dos drogas en lugar de esquemas de tres o cuatro) y la dosis diaria será menor.

Además de esto ¿se puede hacer algo más?

Pues bien, no es recomendable el empirismo ni mucho menos tratar de controlar la diabetes o la hipertensión arterial con estrategias que no han sido probadas o ¡pero aún! cuya INEFICACIA ha sido comprobada; en lugar de ello es recomendable crear redes de apoyo para ubicar los medicamentos para hacer que aquellos que están disponibles lleguen a quienes de verdad lo necesitan, así mismo se pueden gestionar redes de donación de medicamentos donde quienes ya no lo necesitan por una u otra razón puedan cederlos a quienes si los requieren y en última instancia, se debe optar por esquemas de tratamiento personalizados que permitan el máximo efecto terapéuticoLa diabetes se puede controlar con estrategias no farmacológicas con la menor cantidad de medicamentos posibles siendo esta la panacea (en Venezuela y el mundo) aún cuando continua siendo un gran reto ya que implica un alto compromiso con los cambios en el estilo de vida por parte no sólo del paciente, sino también de su entorno.

¿Y la alimentación?

Pues en cuanto a alimentación la situación también es crítica sin embargo para bien o para mal precisamente los alimentos que escasean son los que deberíamos reducir en la dieta (tanto de los pacientes crónicos como la de la población general).

No se trata de vetar por completo el consumo de aceite y harinas pero si en lugar de consumir alimentos preparados con harinas refinadas (panes, arepas, pastas, etc) optamos por alimentos más ricos en fibra (como el cazabe) … ¿no mejoraría nuestra salud?

Si en lugar de freír los alimentos optamos por métodos de cocción sin grasa ¿no estaríamos más saludables? y que tal si eliminamos el aceite de nuestras ensaladas y optamos por vinagretas de limón y mostaza, ¿no sería más sano?

La respuesta a todas esas preguntas es un SI rotundo, el problema estriba en que debemos modificar nuestros hábitos de alimentación desde las raíces más profundas, aquellas con las que crecimos y que en muchos casos nos enferman sin que nos demos cuenta.

Controle su tensión arterial haciendo ejercicioCon esto no se busca negar el problema de acceso a los alimentos (lo cual se agrava si consideramos el factor económico) pero indudablemente si nos volcamos a opciones más saludables de alimentación donde se de prioridad a los alimentos más sanos, probablemente tengamos acceso a una dieta más sana e incluso más económica, la utopía tanto para los pacientes con diabetes e hipertensión arterial sistémica como para todos aquellos que aún sin presentar estas condiciones desean mantenerse sanos.

La tormenta sigue en curso, no se vislumbra una solución a los problemas de acceso a medicamentos y alimentos en el corto plazo así que por lo pronto debemos volcar esfuerzos a fortalecer la primera línea de tratamiento de las enfermedades crónicas  “Cambios en el estilo de vida”, crear redes de apoyo para conseguir los fármacos indispensables y pensar dos veces antes de comprar un alimento ya que en ocasiones tenemos mejores opciones a la mano y no pensamos en ello.

En algún momento la situación mejorará y nos daremos cuenta que nuestros pacientes con hipertensión y diabetes habrán tenido una ganancia inesperada de esta crisis: Su enfermedad estará mejor controlada, requerirán menos medicamentos y ahorrarán dinero en la farmacia.

Mientras tanto tenemos que procurar frenar a como de lugar la progresión de las enfermedades crónicas con base en los cambios en el estilo de vida que, aunque difíciles, son de gran utilidad.