El corazón es un órgano extremadamente complejo que requiere de integridad estructural para su correcto funcionamiento, pero también que su sistema de conducción eléctrica trabaje con precisión de relojería.

Cuando esto no ocurre se presentan condiciones clínicas delicadas conocidas como arritmias las cuales indican que el sistema eléctrico cardíaco no está funcionando adecuadamente.

La mayoría de las arritmias son fáciles de identificar, en primera instancia por el pulso y luego a través del electrocardiograma convencional, en el cual se identifican patrones característicos de cada una de las alteraciones del ritmo cardíaco, sin embargo esto no siempre es posible.

En algunos pacientes las arritmias no están presentes de manera continua, es decir, se alternan períodos de actividad eléctrica normal con períodos de arritmia, haciendo muy difícil poder hacer el diagnóstico en el consultorio ya que sería necesario que la arritmia apareciera en el instante exacto del examen físico o, idealmente, al momento en que se realice el electrocardiograma, lo cual no suele ocurrir.

Esto se debe a distintas condiciones clínicas como las fibrilaciones auriculares paroxísticas, la isquemia, algunas arritmias inducidas por el ejercicio e incluso condiciones metabólicas, haciendo que el diagnóstico de estos problemas eléctricos del corazón sea todo un reto para el cardiólogo, ya que debe «estar presente» en el momento exacto en el que la arritmia aparece.

Dado que esto es físicamente imposible dado que el médico cardiólogo debería estar al lado del paciente de manera indefinida y constante hasta que la arritmia aparezca, la tecnología nos ha dado una herramienta invaluable que permite al médico estar en su consulta mientras el equipo hace el trabajo.

Se trata del Holter o Monitoreo Holter de arritmias.

¿En qué consiste el Holter?

Este estudio no es más que un electrocardiograma que se realiza de manera continua a lo largo de 24 horas (en ocasiones pueden ser necesarias 48 y hasta 72 horas, pero no es lo más habitual) de manera auytónoma y ambulatoria, permitiendo al médico recabar información sobre la actividad eléctrica del corazón segundo a segundo mientras el paciente realiza sus actividades habituales.

Básicamente el Holter es un equipo de electrocardiograma miniatura que el paciente lleva consigo a todas partes

No genera ningún tipo de molestia ni limitación, siendo muy práctico para el paciente y muy útil para el equipo de salud ya que la cantidad de datos que aporta sobre la actividad eléctrica del corazón es increíblemente amplia y delicada.

¿Cómo se realiza el Holter?

Hacerse un estudio Holter es sumamente sencillo. El paciente debe acudir a la consulta (en Visión Salud usualmente colocamos los Holter a primera hora de la mañana), bañado, con ropa cómoda, idealmente una camisa o blusa con botones al frente.

Una vez en el consultorio el médico cardiólogo coloca los electrodos en su posición (tal como se hace con un monitor de quirófano), programa el equipo y lo conecta mediante cables a cada uno de los electrodos, iniciando la puesta en marcha. A partir de ese momento la actividad eléctrica del corazón comienza a registrarse.

Acto seguido, se coloca la unidad de monitoreo en su funda, la cual puede llevarse a la cintura o al hombro según sea más cómodo para el paciente, tal como si fuera una pequeña cartera. No es necesario que el paciente haga nada más.

Usualmente el equipo tiene una luz indicadora que indica que está regitrando, si la misma se llegase a apagar signfica que la batería se ha agotado o que el equipo se detuvo por alguna razón, siendo necesario en el caso improbable que eso sucediera contactar de inmediato al médico. En caso contrario, el equipo registrará toda la actividad eléctrica del corazón hasta que sea retirado en el lapso previsto.

Una vez hecho esto la información se descarga a una computadora para que el cardiólogo proceda a interpretarla y emitir el informe del estudio el cual contendrá todos los datos necesarios para realizar diagnóstico e instaurar tratamiento en caso de que este fuera necesario.

Es un estudio cómodo, indoloro y muy seguro. El paciente puede hacer prácticamente todas sus actividades rutinarias sin limitación alguna ¡Excepto sumergirse en agua!

Todo el proceso tarda entre 36 y 48 horas (desde la colocación hasta la emisión del informe) a menos que sea necesario un registro más extenso de la actividad cardíaca. Una vez que se cuenta con el reporte, el equipo médico contará con datos muy valiosos para el manejo clínico del paciente el cual podría ser derivado para estudios complementarios según hallazgos.