Medidas para Lentes Progresivos y Bifocales | Visión Salud
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Medidas necesarias para Lentes Progresivos y Bifocales

La prescripción de un lente correctivo es un proceso complejo y delicado que involucra no sólo al oftalmólogo sino también al paciente así como a un gran equipo de personas que se encuentran en la cadena de fabricación de un lente.

El oftalmólogo determina las condiciones generales de salud del ojo así como la fórmula que mejor se adapta a cada paciente, sin embargo para que la fórmula sea verdaderamente correcta se necesita un grado de participación y compromiso por parte del paciente quien debe tomarse muy en serio su percepción visual durante la prueba de lentes en la consulta de oftalmología; después de todo nadie puede “ver en su lugar”.

Una vez que concluye el trabajo con el oftalmólogo y el paciente se siente cómodo con la fórmula indicada entra en escena un gran equipo de especialistas que serán los responsables de que el lente correctivo se adapte al paciente como un traje a la medida.Medidas para lentes multifocales

Si se trata de un lente de visión sencilla (una sóla visión) no hay mayores inconvenientes, sin embargo cuando se trata de cristales bifocales o multifocales (también conocidos como lentes progresivos) el trabajo del optometrista se torna complejo e indispensable para un buen resultado final.

Para ello es necesario que el optometrista realice una serie de medidas que resultan cruciales a la hora de la fabricación del lente aunque previo a estas medidas es necesario que el paciente selecciona una montura (o marco de lentes), proceso en el que el optometrista también puede ayudarle guiándole para seleccionar el marco que mejor se adapta a su estructura facial y a las características del lente prescrito.

Una vez hecho esto se pasa a tomar las medidas necesarias tanto en la montura como en la cara del paciente para determinar las características del lente final.

Estas medidas son:

Distancia Interpupilar: 

Se trata de la distancia entre el centro de ambas pupilas, se trata de una medida crucial para determinar el “centro óptico” del lente, punto focal principal a partir del cual se calcularán todas las distancias del lente progresivo o multifocal.

Si la distancia interpupilar es incorrecta es muy probable que la persona experimente aberraciones laterales (distorsión de la imagen en la periferia del lente) o se maree.

Altura total del cristal:

Se trata de la longitud del eje vertical del cristal para una montura determinada. Con esta medida se puede decidir que tipo de multifocal o bifocal se puede fabricar o si, por el contrario, la altura es insuficiente para este tipo de cristal.

Cada tipo de lente tiene entre sus especificaciones la altura mínima del cristal, de manera que se pueda elegir un marco de lente que acepte la altura mínima específica para cada cristal.

Altura al borde palpebral inferior:

Se trata de la altura desde el borde inferior del lente hasta el borde del párpado inferior, específicamente la línea de inserción de las pestañas. Esta altura representa el alto máximo de la luna del cristal bifocal y si se mide mal es posible que la persona no logre ver adecuadamente debido a que el área de visión cercana del lente se imbrica con la de visión lejana.

Altura al centro pupilar:

En conjunto con la distancia interpupilar (que sería el eje X), la altura al centro de la pupila permite calcular el centro óptico del lente (funcionando como eje Y). Con ambas medidas se puede calibrar el lente de manera que las áreas de visión lejana, intermedia y cercana queden acordes al centro óptico y la persona pueda ser capaz de usar el lente sin ningún tipo de incomodidad.

Para tomar estas medidas es indispensable que el paciente acuda con la montura al optometrista quien además de confirmar la fórmula indicada tomará entre 10 y 20 minutos para realizar todas estas medidas las cuales más tarde serán usadas por los técnicos del laboratorio óptico para fabricar un lente a la medida del paciente.

Quizás parezca excesivo tomar todas estas medidas para un lente pero lo cierto es que una fracción de milímetro puede hacer la diferencia entre un cristal correctivo perfecto y uno al que la persona no se pueda adaptar, de allí la importancia de tomarse el tiempo necesario para realizar (y confirmar) todas estas medidas cuando se ha prescrito un cristal bifocal o un lente progresivo.